
Quien no quiera a Dios, que no celebre lo que nosotros celebramos. Y quien lo quiera como nosotros, que no se olvide nunca que el único sentido de la Navidad es volver a recordar lo que pasó en Belén hace tanto tiempo.
Muchas felicidades a todos, a los que creen en esto, y a los que todavía no han tenido la suerte de hacerlo.Muchas felicidades, y ¡Viva el Niño Dios, que acaba de nacer!


