Ya lo dice el himno: “Patrona excelsa de los linenses que te veneran de corazón”. La demostración de fervor de este mediodía no se recuerda casi ni siquiera por los más viejos del lugar. Miles de personas se echaron a la calle para ver el paso de la Inmaculada Concepción en una mañana extraordinaria de brillantez y compostura.
Era el comentario general, tanto fuera como dentro del cortejo. No se recordaba una procesión presenciada por tanta gente en todo su recorrido. Y el discurrir del cortejo, perfecto, sin parones ni apenas huecos. Más pétalos que nunca y balcones engalanados.
La salida ya lo hacía presagiar. La plaza de la Iglesia estaba a rebosar a la espera de que terminara la misa mayor y comenzara la procesión.
Poco antes de las doce empezó a formarse el cortejo, encabezado por la banda de cornetas y tambores Santa Bárbara. Luego aparecieron las insignias parroquiales seguidas por las representantes de las hermandades de gloria y penitencia, la reina de la Feria y varias damas, miembros de la Corporación municipal, los sacerdotes del arciprestazgo, la presidencia del cortejo y finalmente el paso de la Virgen, adornado con flores blancas. Cerró el cortejo la banda municipal de música, en la que se encontraba como uno más su anterior director, Paco López, que suele aprovechar las oportunidades que se le presentan para regresar a su pueblo.
La Virgen comenzó a salir por el atrio a las doce y cuarto del mediodía mientras sonaba el himno de España. A continuación, la adaptación para banda del himno a la Inmaculada, hecha precisamente por Paco López. Así se situó a las puertas del atrio del santuario. Comenzó a bajar con Esperanza de Triana Coronada y una vez en la plaza empezó la procesión mientras sonaba A ti Manué cuando la Virgen avanzaba con un paso precioso entre los árboles de la calle del Padre Rodríguez Cantizano con Enrique Moreno como capataz y Racundo Guerrero y José Manuel Barrera como ayudantes.
En medio de un gentío impresionante, la Virgen fue recibiendo constantes lluvias de pétalos, muchos de los cuales caían sobre la gente que abarrotaba las aceras. Por Sol entró con Callejuela de la O y siguió con Esperanza Macarena y Mater Mea hasta entrar en la calle Real con Rosario de Monte Sión, todo ello con una labor perfecta de la cuadrilla de costaleros.
Ni siquiera en los tramos tradicionalmente fríos de la calle Real hubo huecos. Estaba todo abarrotado hasta el punto de que el cortejo se estrechaba en algunos tramos por la cantidad de gente que se agolpaba en las aceras. Con paso acompasado fue avanzando por la calle Real al son de dos marchas dedicadas a la Macarena, una de Paco Lola y luego la de Abel Moreno.
En el Círculo Mercantil se le entregó un ramo de flores y, como siempre, hubo emoción al paso por la casa de Maricha Villar, donde la lluvia de pétalos fue ya descomunal mientras sonaba Rosarios en tus varales.
Así fue avanzando hacia una plaza de la Iglesia repleta de personas. Con Reina de San Román llegó a la puerta del santuario y comenzó a subir la rampa de acceso. En el atrio, como siempre, parada para retirar las patas que sostienen el paso. Luego, entrada a los sones de la Marcha Real.
Una procesión que va a quedar sin duda para la historia en la que acompañó todo, hasta el tiempo, porque el sol no desapareció en ningún momento del recorrido.
Fuente: Diario de La Línea
Era el comentario general, tanto fuera como dentro del cortejo. No se recordaba una procesión presenciada por tanta gente en todo su recorrido. Y el discurrir del cortejo, perfecto, sin parones ni apenas huecos. Más pétalos que nunca y balcones engalanados.
La salida ya lo hacía presagiar. La plaza de la Iglesia estaba a rebosar a la espera de que terminara la misa mayor y comenzara la procesión.
Poco antes de las doce empezó a formarse el cortejo, encabezado por la banda de cornetas y tambores Santa Bárbara. Luego aparecieron las insignias parroquiales seguidas por las representantes de las hermandades de gloria y penitencia, la reina de la Feria y varias damas, miembros de la Corporación municipal, los sacerdotes del arciprestazgo, la presidencia del cortejo y finalmente el paso de la Virgen, adornado con flores blancas. Cerró el cortejo la banda municipal de música, en la que se encontraba como uno más su anterior director, Paco López, que suele aprovechar las oportunidades que se le presentan para regresar a su pueblo.
La Virgen comenzó a salir por el atrio a las doce y cuarto del mediodía mientras sonaba el himno de España. A continuación, la adaptación para banda del himno a la Inmaculada, hecha precisamente por Paco López. Así se situó a las puertas del atrio del santuario. Comenzó a bajar con Esperanza de Triana Coronada y una vez en la plaza empezó la procesión mientras sonaba A ti Manué cuando la Virgen avanzaba con un paso precioso entre los árboles de la calle del Padre Rodríguez Cantizano con Enrique Moreno como capataz y Racundo Guerrero y José Manuel Barrera como ayudantes.
En medio de un gentío impresionante, la Virgen fue recibiendo constantes lluvias de pétalos, muchos de los cuales caían sobre la gente que abarrotaba las aceras. Por Sol entró con Callejuela de la O y siguió con Esperanza Macarena y Mater Mea hasta entrar en la calle Real con Rosario de Monte Sión, todo ello con una labor perfecta de la cuadrilla de costaleros.
Ni siquiera en los tramos tradicionalmente fríos de la calle Real hubo huecos. Estaba todo abarrotado hasta el punto de que el cortejo se estrechaba en algunos tramos por la cantidad de gente que se agolpaba en las aceras. Con paso acompasado fue avanzando por la calle Real al son de dos marchas dedicadas a la Macarena, una de Paco Lola y luego la de Abel Moreno.
En el Círculo Mercantil se le entregó un ramo de flores y, como siempre, hubo emoción al paso por la casa de Maricha Villar, donde la lluvia de pétalos fue ya descomunal mientras sonaba Rosarios en tus varales.
Así fue avanzando hacia una plaza de la Iglesia repleta de personas. Con Reina de San Román llegó a la puerta del santuario y comenzó a subir la rampa de acceso. En el atrio, como siempre, parada para retirar las patas que sostienen el paso. Luego, entrada a los sones de la Marcha Real.
Una procesión que va a quedar sin duda para la historia en la que acompañó todo, hasta el tiempo, porque el sol no desapareció en ningún momento del recorrido.
Fuente: Diario de La Línea


