
Entre la historia, la tradición, la leyenda y la creencia popular, ha pervivido en Salteras desde finales del siglo XVII la celebración del Corpus Christi en agosto, un inusual mes en el que la Custodia procesiona acompañada de la Patrona del municipio y de los olivareros de Sevilla, la Virgen de la Oliva, y por un Niño Jesús, que fue incorporado al cortejo hace pocos años.
Antonio González Polvillo, del Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla, estudioso y profundo conocedor de la historia y las tradiciones de Salteras, resalta que «se trata de una rareza única, tanto por la peculiaridad de la fecha en la que se celebra la festividad del Santísimo Sacremento como porque éste vaya acompañado por la Virgen».
El historiador explica que Salteras celebró hace siglos, como todas las ciudades y localidades, la festividad de Santa María de Agosto, de la Asunción de la Virgen, el 15 de este mes, en una época en la que la localidad ocupaba uno de los primeros puestos en cuanto a importancia en el Aljarafe.
En el siglo XVI, Salteras, que ostenta el título de «Guarda y Collación de Sevilla», lo que eximía a sus vecinos de pagar impuestos de mercancías al cruzar las muralla de la capital, tuvo su máximo apogeo económico y demográfico al hilo del de Sevilla y gracias al vino y al aceite inmejorables que producía.
Es en esta época, cada 15 de agosto, cuando Salteras celebraba sus más grandes fiestas en honor de la Virgen de la Oliva, cuya devoción está extendida por toda la comarca. Pero, el XVII, con la peste de 1649 que mermó hasta la mitad la población y el declive económico que afectó a toda la provincia, se acabaron las buenas cosechas y la capacidad de las hermandades locales, que se nutrían de limosnas de los vecinos, para celebrar aquellos grandes festejos en honor de la Patrona.
El 2 de febrero
Entonces, como las reglas de la Hermandad permitían el culto a la Virgen el 2 de febrero comenzó a celebrarse el traslado de su ermita a la iglesia, ambas en la misma plaza de Salteras, ese día de invierno, potenciando una fiesta que resultaba más barata y olvidándose los fastos del 15 de agosto, en los que, por lógica, tendría que salir en procesión la Virgen de gloria con su niño Jesús.
A esta circunstancia se une el crecimiento de la Hermandad Sacramental, que recibía muchas donaciones de gente pidiendo misas, y aprovechó para instaurarse en la fiesta libre de agosto.
Hay un dato fundamental para aclarar por qué dejó de celebrarse la festividad de Jesús Sacramentado en junio. González Polvillo explica que en sus investigaciones encontró en el Arzobispado una carta del siglo XVIII en la que una hermandad de la vecina Valencina de la Concepción pedía al cardenal permiso para celebrar el Corpus en agosto, arguyendo que la extensión de su término municipal y los grandes cultivos de cereal que habían de ser segados durante aquellos meses dejaban sin hombres la villa. «Eso mismo -dice el historiador- ocurrió en Salteras, que aún posee más término. A ello hay que añadir que en junio no había dinero y en agosto sí, porque ya se había vendido el trigo».
De ahí nace esta particular celebración de Corpus en agosto, que se remonta a la segunda mitad del siglo XVII. Y fue en el siglo siguiente, cuando las hermandades locales decidieron que la Custodia fuera acompañada por la Virgen de la Oliva, en una procesión en la que figuraban también un nutrido número de imágenes, como las de Santa Ana o la de San Sebastián, Patrón del Ayuntamiento de Salteras, que hace unos cuarenta años dejaron de salir.
Actualmente, la Costodia y la Virgen de la Oliva van acompañadas por el Dulce Nombre de Jesús, una impresionante talla de autor desconocido que data del siglo XVI, perteneciente a la hermandad extinguida del mismo nombre.
Fuente: ABC Sevilla
Antonio González Polvillo, del Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla, estudioso y profundo conocedor de la historia y las tradiciones de Salteras, resalta que «se trata de una rareza única, tanto por la peculiaridad de la fecha en la que se celebra la festividad del Santísimo Sacremento como porque éste vaya acompañado por la Virgen».
El historiador explica que Salteras celebró hace siglos, como todas las ciudades y localidades, la festividad de Santa María de Agosto, de la Asunción de la Virgen, el 15 de este mes, en una época en la que la localidad ocupaba uno de los primeros puestos en cuanto a importancia en el Aljarafe.
En el siglo XVI, Salteras, que ostenta el título de «Guarda y Collación de Sevilla», lo que eximía a sus vecinos de pagar impuestos de mercancías al cruzar las muralla de la capital, tuvo su máximo apogeo económico y demográfico al hilo del de Sevilla y gracias al vino y al aceite inmejorables que producía.
Es en esta época, cada 15 de agosto, cuando Salteras celebraba sus más grandes fiestas en honor de la Virgen de la Oliva, cuya devoción está extendida por toda la comarca. Pero, el XVII, con la peste de 1649 que mermó hasta la mitad la población y el declive económico que afectó a toda la provincia, se acabaron las buenas cosechas y la capacidad de las hermandades locales, que se nutrían de limosnas de los vecinos, para celebrar aquellos grandes festejos en honor de la Patrona.
El 2 de febrero
Entonces, como las reglas de la Hermandad permitían el culto a la Virgen el 2 de febrero comenzó a celebrarse el traslado de su ermita a la iglesia, ambas en la misma plaza de Salteras, ese día de invierno, potenciando una fiesta que resultaba más barata y olvidándose los fastos del 15 de agosto, en los que, por lógica, tendría que salir en procesión la Virgen de gloria con su niño Jesús.
A esta circunstancia se une el crecimiento de la Hermandad Sacramental, que recibía muchas donaciones de gente pidiendo misas, y aprovechó para instaurarse en la fiesta libre de agosto.
Hay un dato fundamental para aclarar por qué dejó de celebrarse la festividad de Jesús Sacramentado en junio. González Polvillo explica que en sus investigaciones encontró en el Arzobispado una carta del siglo XVIII en la que una hermandad de la vecina Valencina de la Concepción pedía al cardenal permiso para celebrar el Corpus en agosto, arguyendo que la extensión de su término municipal y los grandes cultivos de cereal que habían de ser segados durante aquellos meses dejaban sin hombres la villa. «Eso mismo -dice el historiador- ocurrió en Salteras, que aún posee más término. A ello hay que añadir que en junio no había dinero y en agosto sí, porque ya se había vendido el trigo».
De ahí nace esta particular celebración de Corpus en agosto, que se remonta a la segunda mitad del siglo XVII. Y fue en el siglo siguiente, cuando las hermandades locales decidieron que la Custodia fuera acompañada por la Virgen de la Oliva, en una procesión en la que figuraban también un nutrido número de imágenes, como las de Santa Ana o la de San Sebastián, Patrón del Ayuntamiento de Salteras, que hace unos cuarenta años dejaron de salir.
Actualmente, la Costodia y la Virgen de la Oliva van acompañadas por el Dulce Nombre de Jesús, una impresionante talla de autor desconocido que data del siglo XVI, perteneciente a la hermandad extinguida del mismo nombre.
Fuente: ABC Sevilla


